Entrevistamos al concejal del bloque «Fuerza Patria Morón» Mariano Spina (Partido Nuevo Encuentro) en su despacho del Honorable Concejo Deliberante local.
De lo pequeño a lo grande: el abandono del presupuesto participativo
La charla en el despacho del concejal Mariano Spina comienza repasando uno de los temas que motivó sus recientes intervenciones en el recinto: la inquietud por el escaso porcentaje de ejecución del presupuesto participativo durante el año 2025. El edil detalla los orígenes de la iniciativa y su valor identitario para el distrito:
«En primer lugar lo que me llamó la atención es que el presupuesto participativo es una propuesta que surge del propio Gobierno. No está dentro de las obligaciones, si querés, más naturales, aunque sabemos que no son naturales, que tienen los gobiernos municipales. Pero el Gobierno Municipal de Morón, desde hace muchísimos años, desde el 2006, viene implementando el programa de presupuesto participativo. Es un rasgo identitario del Gobierno Municipal de Morón».
Además, recuerda que fue pionero en la región: «Fue el primero del conurbano bonaerense, el segundo o tercero del país, junto con Rosario, y es lo que le permitió al Gobierno de Morón también tener una identidad particular en momentos muy difíciles que ha atravesado el país».
Sin embargo, advierte que la administración actual dejó de llevarlo a la práctica: «Lo que nosotros venimos observando desde hace por lo menos dos años es que el Gobierno Municipal, si bien incorpora la propuesta de presupuesto participativo, después no la ejecuta, no la lleva adelante».
Spina explica el impacto negativo que esto genera en la ciudadanía: «Eso abre varias puntas de análisis. En primer lugar, que hay una intervención de la comunidad o de una parte de la comunidad que ve frustrados sus deseos, porque ha sido invitada a participar en la discusión de proyectos, se han aprobado, ha elaborado proyectos, se han votado proyectos y luego no se han ejecutado. Eso es muy frustrante. Esa comunidad no vuelve más».
Para el concejal representativo de la fuerza que lidera Martín Sabbatella, fomentar la participación real exige mucho más que un discurso formal: «Nosotros decimos que para generar un gobierno participativo, para generar un gobierno que escuche a los vecinos, no alcanza simplemente con decir ‘yo escucho’, sino que lo que hay que hacer es generar las condiciones para que el pueblo hable. Porque si no, y más en los tiempos en los que vivimos, con la cantidad de problemas que agobian a las personas, lo primero que surge no es la participación. Sabemos que en contextos de crisis una de las cuestiones que se resiente es la vida comunitaria».
Tras recordar el prestigio internacional e interurbano que supo tener el programa en congresos y foros, señala que los proyectos ganadores de 2024 y 2025 sufrieron fuertes retrasos o quedaron truncos, y que septiembre de 2026 transcurre sin noticias del llamado anual. Todo esto se agravó en el marco del tratamiento tardío del presupuesto: «Si estamos en agosto y todavía no hiciste nada, va de suyo que este año no va a haber programa de presupuesto participativo. No solamente no se van a ejecutar los proyectos ganadores del 2025, sino que tampoco se le va a sumar que no hay proyectos ganadores del 2026». En consecuencia, sintetiza: «El presupuesto participativo podríamos decir que va languideciendo en Morón«. Para coronar el cuadro, recuerda que el cuerpo deliberativo votó en 2023 una ordenanza que vuelve obligatorio el programa para el Ejecutivo y fija una meta progresiva del 1,5% de los fondos de libre disponibilidad, algo que tampoco se cumple: «Cada vez son menos los fondos que se destinan. Entonces aumenta el presupuesto, baja el presupuesto participativo, va a ser imposible alcanzar esa meta del 1,5, por lo tanto se va a estar incumpliendo una ordenanza que sancionó este concejo deliberante».
«El campeón de la discrecionalidad»: los roces con la gestión y la polémica por la policía local
Cambiando de eje hacia otro de los temas de fuerte repercusión pública, la conversación nos llevó a la tensa relación con el Ejecutivo municipal y los cortocircuito en torno a la recientemente creada policía local. Spina vincula ambos conflictos bajo un mismo denominador común: «Yo creo que hay una línea que va uniendo estas problemáticas y que está dado más que nada por la práctica cotidiana del intendente de no dejarse ayudar, de no aceptar otras voces aunque sea él cuando habla un paladín del disenso y en lo cotidiano no es así. Yo digo que Lucas Ghi está jugando el campeonato de la discrecionalidad y quiere ser el campeón de la discrecionalidad, él no acepta otras voces». Y añade: «Así como no le importa lo que opina la comunidad sobre dónde invertir los fondos y por eso deja morir al presupuesto participativo, tampoco le interesan los aportes que podemos hacer desde el Concejo Deliberante a la policía local».
El concejal repasa el trasfondo legislativo del proyecto de seguridad, recordando que el bloque oficialista había acordado en labor parlamentaria devolverlo a comisiones para enriquecerlo con aportes de toda la oposición, pero que al día siguiente fue retirado y sacado por decreto. Sobre la naturaleza de la medida, dispara con ironía y firmeza: «Lo que creó Lucas Ghi no es policía municipal, no tiene rango de policía, no tiene estado policial. El otro día el secretario de Seguridad… como no quedó claro contesta diciendo ‘un policía retirado sigue teniendo estado policial’. No estamos hablando de una persona, estamos hablando si la fuerza que creaste tiene estado policial o no tiene estado policial. A mí, si yo voy por la calle, ¿me puede detener la policía local? Eso es tener rango. No es policía municipal, se están metiendo en un problema serio llamando policía municipal a algo que no es policía municipal. Pero en esta construcción, en este metaverso en el que está metido el intendente, cree que por decir las cosas… las cosas suceden».
Asimismo, detalla los interrogantes técnicos y laborales que la oposición intentaba debatir y que fueron desoídos: «Nosotros habíamos hecho aportes a esa policía local, nos habíamos reunido, habíamos trabajado, leímos el proyecto, teníamos muchas dudas. No está establecido el sueldo que van a tener los empleados, no sabemos si se va a crear una nueva carrera dentro de la estructura municipal o si va a ser la carrera municipal, porque si va a ser la carrera municipal, esos pseudopolicías tendrían el sueldo de un trabajador municipal. Entonces, ¿quién va a arriesgar su vida por un sueldo municipal?».
El concejal repasa el trasfondo legislativo del proyecto de seguridad, recordando que el bloque oficialista había acordado en labor parlamentaria devolverlo a comisiones para enriquecerlo con aportes de toda la oposición, pero que al día siguiente fue retirado y sacado por decreto. Sobre la naturaleza de la medida, dispara con ironía y firmeza: «Lo que creó Lucas Ghi no es policía municipal, no tiene rango de policía, no tiene estado policial. El otro día el secretario de Seguridad… como no quedó claro contesta diciendo ‘un policía retirado sigue teniendo estado policial’. No estamos hablando de una persona, estamos hablando si la fuerza que creaste tiene estado policial o no tiene estado policial. A mí, si yo voy por la calle, ¿me puede detener la policía local? Eso es tener rango. No es policía municipal, se están metiendo en un problema serio llamando policía municipal a algo que no es policía municipal. Pero en esta construcción, en este metaverso en el que está metido el intendente, cree que por decir las cosas… las cosas suceden».
Asimismo, detalla los interrogantes técnicos y laborales que la oposición intentaba debatir y que fueron desoídos: «Nosotros habíamos hecho aportes a esa policía local, nos habíamos reunido, habíamos trabajado, leímos el proyecto, teníamos muchas dudas. No está establecido el sueldo que van a tener los empleados, no sabemos si se va a crear una nueva carrera dentro de la estructura municipal o si va a ser la carrera municipal, porque si va a ser la carrera municipal, esos pseudopolicías tendrían el sueldo de un trabajador municipal. Entonces, ¿quién va a arriesgar su vida por un sueldo municipal?».
Frente a las críticas oficialistas que tildaban las dudas de maniobras desestabilizadoras, Spina responde: «¿Por qué suponer que la duda está vinculada al intento de desestabilizar? Todo el tiempo con esto, todo el tiempo victimizándose, tengo dudas. O sea, vos no andás a un proyecto, yo lo leo, tengo dudas. Le pasa a todo el mundo… Lo que busca permanentemente el intendente es victimizarse para esconder detrás de esa victimización las terribles falencias que tiene el gobierno municipal».
Unidad, internas y el proyecto político de Martín Sabbatella para el 2027
En el plano político partidario, indagamos en la convivencia dentro del mismo espacio actualmente partido entre oficialismo y oposición a la vez en el caótico ámbito distrital de Morón, la conformación de un bloque propio tras la salida del Ejecutivo local y la perspectiva hacia las elecciones de 2027. Respecto al concepto de unidad, Spina es tajante: «Yo lo que creo es que la unidad como un fin en sí mismo no sirve. Unidad como amuchamiento, se diría». Explica que las diferencias sobre el perfil de gestión deben dirimirse de cara a la sociedad: «A nosotros nos parece bien que si hay diferencias sobre el perfil del gobierno, sobre los equipos que van a llevar adelante ese gobierno, está bien que se diriman de modo… Las PASO son clave para eso».
El edil advierte sobre los riesgos de usar el argumento de la unidad para evitar debates profundos: «Muchas veces se nos corre: ‘Bueno no, porque si no estamos unidos, gana la derecha’. Y nosotros decimos: un mal gobierno también le abre la puerta a la derecha… con mucha más fuerza porque ahí decide la sociedad. Entonces a veces esta idea de unidad, unidad, unidad, lo que no permite es definir esas diferencias. Y así se patean los debates necesarios».
Con respecto a su situación personal y la de su compañera de banca, recuerda: «Tanto mi compañera (Sol Steimberg) como yo fuimos candidatos a concejales y al otro día el intendente nos sacó de nuestro lugar de trabajo… al otro día de firmar la lista que encabezaba su hermano y al otro día nos sacó de nuestros lugares dentro de la estructura municipal». Por ello, insiste en que las tensiones son reales y profundas: «Unidad para enfrentar lo que se viene, sí, pero claramente dirimiendo las diferencias que tenemos, que son públicas, que son notorias, que no las escondemos».
En esa línea, ratifica la estrategia electoral de su sector: «Nosotros hemos tomado una decisión muy categórica sobre lo que se viene, que es reivindicar la figura de Martín Sabbatella y de proponer a Martín Sabbatella como precandidato a intendente en el 2027. Y eso es lo que estamos haciendo todos los días… Nosotros creemos que parte de la solución a los problemas de Morón es que se haga cargo del gobierno una persona que sabe hacerlo, que sabe construir equipos de gobierno, que los sabe conducir, que es algo que nosotros le marcamos desde el primer día a Lucas cuando empezamos a notar el cambio en su concepción de la gestión». Al ser consultado sobre la recepción en las recorridas barriales, afirma: «Es innegable la respuesta que hay a su presencia, lo que genera su figura… está puesto también por una memoria de saber lo que significa un gobierno conducido por una persona como Martín Sabbatella».
El aniversario de Cristina y los dilemas de la política nacional
Hacia el tramo final, la conversación repasó el significado político y social del nuevo aniversario del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner. Spina lamenta la falta de dimensión institucional de aquel episodio: «A mí me parece que como sociedad no se tomó, y que la política no tomó la dimensión de lo que ha significado el intento de asesinato de Cristina, nosotros intentamos poder comprenderlo en su máxima dimensión, lo que hubiese significado… y que no sucedió por una cuestión azarosa, no por una cuestión de arrepentimiento, de ‘no, podría haber ocurrido’. La escala de violencia hubiera sido ilimitada». En ese sentido, remarca el constante acompañamiento a la expresidenta frente a lo que califica como una «persecución y un hostigamiento fenomenal», y subraya el deseo de su espacio: «Nosotros la queremos libre y la queremos candidata. Después ella definirá, decidirá si quiere o no quiere, pero nosotros queremos que ella sea nuestra candidata».
Por último, aborda los debates sobre los armados provinciales y nacionales, la discusión en torno al «axelismo» y la necesidad de musculatura democrática: «Nos cuesta a veces identificar qué es el axelismo y si vos le preguntás a buena parte de la sociedad te va a decir que el axelismo es kirchnerismo… Creemos que hay un apuro en construir un espacio que me parece que no está maduro todavía como para plantear que existe tal axelismo. Nosotros lo vemos acá en Morón también, cuando se habla del ‘luquismo’, es un luquismo artificial… en la medida en que eso no tenga futuro, puede caerse por su propio peso».
Para ordenar las candidaturas futuras, reivindica sin dudar las Primarias Abiertas: «No le escapamos a la posibilidad de que se tenga que definir en unas PASO, nosotros somos defensores de las PASO, nos parece una buena herramienta… lo que no puede ser es que un acuerdo entre dirigentes diga cuál va a ser la propuesta de nuestro espacio y que no permita que las diferencias se puedan trasladar a una contienda electoral. Me parece que la política ha perdido esa gimnasia, ese ejercicio. No hay que tenerle miedo al ejercicio de ir a una interna». Y entre mates, Mariano cerró reflexionando sobre el rol de la democracia a más de 40 años de su recuperación: «Estar a la altura de lo que representan 40 años de democracia sería aprender a definir las diferencias y que eso no termine en rupturas, en crisis… dejar que el pueblo diga qué quiere y no arrogarse la representatividad de millones de personas».
A continuación podés escuchar la entrevista completa al concejal Mariano Spina desde nuestro canal de Youtube:


