Reducir el consumo, cuestionar la publicidad y exigir responsabilidad empresarial son pasos fundamentales hacia la meta de basura cero.
Basura cero puede definirse como la conservación de todos los recursos mediante la producción, el consumo, la reutilización y la recuperación responsables de productos, envases y materiales sin quemarlos ni descargarlos al suelo, al agua o al aire que amenacen el medio ambiente y la salud humana (Alianza internacional Basura Cero, 2018) (1).
De esta definición se desprenden elementos de suma importancia respeto a los residuos.
Se requiere analizar a los procesos productivos en conjunto desde la extracción de los bienes naturales, la producción y el consumo evitando incinerar y no descargar en vertederos materiales que pueden recuperarse bajo diferentes procesos.
La eliminación inadecuada de materiales como la incineración y el enterramiento producen daño en la salud socioambiental.
Basura cero nos marca un horizonte que debe alcanzarse con un plan estratégico donde se plantean objetivos y metas de corto, mediano y largo plazo, que podrán alcanzarse con actividades de diferente tipo; reducción en consumo, reciclaje, compostaje, etc.
Estas podrán tener una secuencia establecida o realizarse todas en conjunto en un territorio y comunidad dada.
Dicho plan debe ser planteado en conjunto por todos los ciudadanos, cualquiera sea su rol, marcando derechos y responsabilidades, las actividades y sobremanera un monitoreo continuo de los resultados alcanzados.
En la última nota tratamos de abordar las prácticas implícitas el reciclaje y el compostaje de residuos.
La idea de esta presentación es reflexionar sobre pasos previos que se deben plantear con la idea de generar menos residuos y a la vez hacer responsables de sus actos, y consecuente residuos producidos, a quienes verdaderamente los producen.
En primer lugar proponemos pensar en nuestro consumo.
¿Qué consumimos? ¿Por qué consumimos esos productos? ¿Qué nos impulsa a adquirirlos? ¿Qué rol juega la publicidad? ¿Qué lugar ocupa nuestro estatus social, el que tenemos y el que deseamos alcanzar?
Todos consumimos para satisfacer nuestras necesidades, tanto aquellas que son propias e inherentes como seres vivos (alimentarnos, beber, protegernos) como aquellas que derivan de nuestra cultura y el lugar en que vivimos (transportarnos de un lugar a otro, construir nuestras viviendas, adaptarnos al clima, educarnos).
No todos poseemos las mismas necesidades, ni todos las satisfacemos de la misma manera, es así que varían según nuestra cultura, nuestro poder adquisitivo, nuestra edad, nuestros deseos, nuestros hábitos, nuestros estilos de vida, nuestras posibilidades de elección y nuestra cosmovisión sobre la inclusión de los seres humanos en la naturaleza.
Entonces, según la conjunción de estas variables serán los niveles de consumo de materiales y en consecuencia, aunque no de manera proporcional, los residuos que generamos.
En esta sociedad de consumo, que hemos contribuido a construir y consolidar, los ciudadanos nos hemos constituido en clientelas subordinadas a las directrices de las empresas.
La publicidad donde los colores, los envases, el tener más que el ser, el aparentar constituyen una fuerza que nos lleva a un consumo desaprensivo, desigual, inequitativo y contaminante.
Antes de pensar en reciclar pensemos sobre nuestro consumo, tal que podamos vivir plenamente extrayendo menos bienes comunes naturales, utilizando una menor cantidad de combustibles en el trasporte y contaminando menos el ambiente.
En segundo lugar cabe analizar, y quizás dentro de la fase relacionada con el consumo, el rechazo que podemos hacer de los productos, elementos o bienes que nos ofrecen.
¿Rechazar qué? En principio aquello que no necesitamos o que podemos suplir de una manera tal que consumamos menos energía o generemos menos residuos por ejemplo en la elección de nuestros alimentos.
También rechazar las bolsas plásticas, los envases voluminosos, prefiriendo todo aquellos materiales reutilizables y/o reciclables.
Una buena práctica es rechazar los alimentos que en su fase de producción conlleven una alta carga de plaguicidas, de fertilizantes o incluso provengan de sitios deforestadas o donde el suelo ha sido perturbado perdiendo sus características físicas, químicas y biológicas.
Rechazar las apariencias pero principalmente nuestra propulsión a comprar lo innecesario y que tanto trabajo nos cuenta obtener y a la naturaleza eliminar.
La posibilidad de hacer responsables a las empresas que extraen bienes naturales, consumen grandes cantidades de energía y producen desperdicios también resulta un punto a tener en cuenta.
Es su responsabilidad de hacerse cargo de todo el proceso, de aquello que consumen y de lo que producen es decir de la cuna a la tumba.
En relación al ciclo de vida repensar en la extracción de minerales, de petrolero, de madera así como en los residuos como telgopor, los plásticos, los papeles y cartones pintados.
En este caso si bien pensamos en que deben ser responsables de los residuos muchas veces ya es tarde, ya contaminaron y en situaciones no hay vuelta atrás.
De allí que como ciudadanos debemos hacernos responsables y hacer responsables a los empresarios, cualquiera sea su tipo, de sus acciones contaminantes por ejemplo con leyes donde se extiende la responsabilidad del productor más allá de las transacciones comerciales.
Por último limitar, y/o prohibir la producción y consumo de aquellos bienes que, por los materiales que poseen, no puedan reciclarse, compostarse y/o reutilizarse.
Todo lo que proponemos no es fácil de llevar a cabo, nuestros hábitos (como disposiciones duraderas transferibles) son difíciles de modificar pero no es imposible.
Las reflexiones, las discusiones, las medidas de orden político, las acciones cotidianas pueden constituir vías para repensar no solo nuestro consumo, sino el desarrollo de una vida plena donde recuperemos el sentido del bien común con espiritualidad y solidaridad.
Te invitamos a sensibilizarnos, informarnos, organizarnos, educarnos, criticarnos, preocuparnos y ocuparnos juntos y organizados como acciones del camino a transitar para volver a ser ciudadanos y no solo consumidores.
Siempre habrá un lugar en nuestra comunidad para enriquecer las acciones que ya se están brindando y si no las hay, buen motivo para iniciarlas.
[1]https://www.no-burn.org/es/going-zero-waste/

