Mosconi, de gran trayectoria en el ejercito, ya venía exponiendo sobre la necesidad de no permitir los abusos de las transnacionales en el país y de cuidar y utilizar estratégicamente los recursos.

La decisión de Enrique Mosconi, ya a cargo del ente que luego pasaría a ser YPF, marcó el camino de la política energética argentina, sosteniendo la visión de Hipólito Yrigoyen de disponer del petróleo como elemento estratégico para el desarrollo nacional.

Un viernes 13 de abril de 1923 y como una de sus primeras medidas de gobierno, el presidente Marcelo T. de Alvear firma el decreto por el cual se conforma como ente autónomo a Yacimientos Petrolíferos Fiscales, creado por su predecesor Hipólito Yrigoyen, designando al frente del mismo al General Enrique Mosconi. YPF recibió un monto inicial de ocho millones de pesos del gobierno nacional, y desde ese momento fue autosuficiente, financiándose a sí misma con las ganancias provenientes de la extracción de petróleo y, por supuesto, sin préstamos ni inversiones extranjeras.

El golpe de Estado de 1930 al presidente Yrigoyen tuvo, entre otros propósitos, impedir que el Senado Nacional aprobara la nacionalización del subsuelo y estatizara toda la actividad petrolera.

Mosconi fue el principal impulsor de la empresa estatal, quien se proponía alcanzar el auto abastecimiento de petróleo, vital para el desarrollo autónomo del país, promoviendo medidas tendientes a disminuir la competencia de empresas extranjeras.

Su legado también perdura en cada localidad, institución, calle, barrio, aeropuerto que lleva su nombre. Su lucha por la soberanía energética y el desarrollo nacional sigue siendo un ejemplo de patriotismo y compromiso con el progreso de la Argentina.

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