Esta fecha se estableció en homenaje a la gran pedagoga Rosario Vera Peñaloza, nacida en 1873 en La Rioja, quien dedicó su vida a la enseñanza.

Como docente y pedagoga, Rosario Vera Peñaloza realizó aportes fundamentales para consolidar, ampliar y enriquecer el sistema educativo. Su mirada estaba puesta tanto en la formación integral de las infancias como en promover su encuentro y sentimiento de pertenencia en torno a una identidad social y cultural común.

Vera Peñaloza fundó el primer jardín de infantes de la Argentina en Atiles, su pueblo natal, en la provincia de La Rioja. Por haber sostenido este compromiso hasta el último de sus días, la reconocemos como la «Maestra de la Patria».

Había nacido el 25 de diciembre de 1873. En 1884 ingresó a la Escuela Normal de La Rioja, dirigida por maestras norteamericanas que Domingo Faustino Sarmiento había traído al país. Allí se graduó como Maestra Normal en 1888. En 1892 se trasladó a la Escuela Normal de Paraná, donde fue alumna de Sara Chamberlain de Eccleston, quien muy pronto se convertiría en su mentora. En 1894 obtuvo el título de Profesora Normal.

Paralelamente, estudiaba el profesorado destinado a los jardines de infantes y, en 1897, se graduó como Profesora de Kindergarten en la Escuela de Profesores del Jardín de Infantes de Paraná. En 1900 fundó el Jardín de Infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una larga serie de jardines creados en Córdoba, Buenos Aires y Paraná, mientras se abocaba al estudio de planes y programas de educación preescolar.

En 1910 fue designada inspectora de Educación Física y, al año siguiente, ocupó el mismo cargo en la Escuela Provincial “Alberdi”, también en Córdoba. En 1912, en la ciudad de Buenos Aires, asumió la dirección de la reconocida Escuela Normal N.º 1 “Roque Sáenz Peña”. Además, fundó y dirigió la Escuela Normal N.º 9 “Domingo Faustino Sarmiento”; dictó cursos en todo el país, impulsando la enseñanza popular y las nuevas técnicas y didácticas para los jardines de infantes; y adaptó e innovó sobre las bases pedagógicas de Pestalozzi, Froebel y Montessori.

Creó el Museo Argentino para la Escuela Primaria, que se instaló en el Instituto Félix Bernasconi, donde permanece hasta la actualidad. El museo tomó a la geografía como área central del conocimiento, actuando como eje transversal en la educación.

Promovió la profesionalización de los jardines de infantes. Se dedicó a perfeccionar a los maestros en su quehacer cotidiano, siempre atenta a la conexión entre lo popular y lo nacional, el aporte de los pedagogos extranjeros reconocidos y la articulación entre la teoría y la práctica.

Fue nombrada inspectora de educación secundaria, normal y especial por el entonces presidente Marcelo T. de Alvear, cargo que ocupó hasta 1926, cuando debió jubilarse por cuestiones de salud.

El 28 de mayo de 1950, la muerte la sorprendió mientras dictaba un curso para maestras en El Chamical, su querida provincia.

Mediante la Ley 27.059, sancionada en diciembre de 2014, se estableció el «Día Nacional del Docente de Nivel Inicial» cada 28 de mayo, en conmemoración de esta gran pedagoga argentina.

La fecha de su fallecimiento se toma, precisamente, para conmemorar en su honor el «Día de la Maestra Jardinera» y el «Día de los Jardines de Infantes».

Hoy recordamos y somos testigos de su legado.

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