“El pueblo aprendió que estaba solo, y que debía pelear por sí mismo, y que de su entraña debía sacar los medios, el silencio, la astucia y la fuerza…” (Rodolfo Walsh, “Un oscuro día de justicia”)

Por caso, “Toto” Caputo dijo que “esta vez sí” saldrá la monstruosidad que ya ejecutó junto a Mauricio Macri al endeudarnos por los tiempos de los tiempos, y que el acuerdo con el FMI no implicará nuevos compromisos. ¡Chúpense esa mandarina! ¿Es interminable la capacidad social de comprar espejos de colores, o en algún momento se les terminará el libre tránsito por la vida nacional sostenidos por mentiras tan aberrantes como evidentes y reiterativas?

Los dólares del Fondo que ingresarán para estirar la agonía, aunque sea hasta las elecciones, más tarde se van a ir –chocolate por la noticia- por la cuenta corriente cambiaria que viene desangrándose, para mantener el ilusionismo perverso e imbecilizante del cuento de la moneda “estable”: Se irán los dólares, los fugadores de siempre, fugarán como siempre, y una vez más, el país se quedará con una deuda exigible en dólares, atada de pies y manos como las viejas colonias decimonónicas, y también de más acá. Para peor, se trata (y se tratará) de una deuda intraestatal, de la misma caja. El mismo dispositivo ejecutado por el mismo Timbero en Jefe hace apenas siete años.

Lo impresionante es la inconcebible desmemoria popular, ayudada por la carencia casi total de rivales que se dispongan a apartar escandaletes de internas y combates tuiteros.

Las estrategias desviacionistas de sus propios incendios ponen al gobierno de Jamoncito Rey intentando tapar el Criptogate con la desmesura de tildar a la provincia de Buenos Aires como escenario de un “baño de sangre” a diario, con la consiguiente necesidad de intervenirla. O bien en aras de proteger a la hermana –primera Dama en los hechos, o princesa consorte del monarca sin corona- la misma que habría dejado la marca de todos sus dedos en el pedido de coimas o favores para llegar al otrora panelista televisivo mudado a Presidente, recordar como contraste imaginario a la “chorra condenada”. Y meta guitarra para seguir entreteniendo a lo  pavote.

Mientras tanto, pareciera que la oposición parlamentaria ya no cae tan sistemáticamente en trampitas caza-bobos y extorsiones de variado tenor, sencillamente porque les es conveniente irse despegando frente a los potenciales efectos, muy mayormente externos, de la estafa presidencial con $Libra Coin.

En medio de todo aquello, emerge el verdadero pueblo

A pesar, o incluso de la mano de todo el aquelarre antes enumerado, se suceden las muestras espontáneas de solidaridad con los damnificados en el inconmensurable drama que aqueja a Bahía Blanca y poblaciones aledañas. Un valor humano intrínsecamente enraizado en nuestra identidad nacional, que es la antípoda absoluta de la prédica individualista y egoísta a ultranza que, según parece en vano, este gobierno y todos los resortes del poder más concentrado y real de nuestro país, han venido machacando no desde la irrupción de Milei, sino desde por lo menos un par de décadas atrás, con ese cloacal concepto del “me salvo solo”.

En la misma sintonía, los autoconvocados variopintos, desde numerosas hinchadas de fútbol, motoqueros, ciudadanos independientes de toda procedencia y otras fuerzas vivas sensibles a los reclamos de nuestros jubilados, que van a ir a poner el lomo y acompañarlos en sus marchas de cada miércoles, para intentar impedir el permanente abuso de las fuerzas de seguridad contra ancianos vapuleados por condiciones indignas de transitar su vejez.

Así comienza la verdadera resistencia. Todo tiene fecha simbólica de inicio, y de final. El poder lo sabe, varios lacayos también, de ésos que muy pronto comenzarán a saltar del barco y “descubrirán” ante los medios cuantiosos errores y horrores gubernamentales poniendo carita de “yo no fui” o escondiendo su indignidad tras semblantes pétreos, propios de auténticos jugadores profesionales de póker.

Comenzamos a caminar por las calles, donde encontramos y nos aunamos con esos numerosos héroes que acumulan supervivencia sin angurrias de poder. Por ahí pasa la cosa en la hora presente. Sin los dirigentes a la cabeza. Con los verdaderos héroes, como otrora los docentes y su Carpa Blanca antimenemista, hoy esos queridos viejos que cada miércoles vuelven, una y otra vez, a poner el cuerpo. Los mentados héroes colectivos, los que dejan huella, anónima y militante.

Y que los cebados de poder dejen de una buena vez de continuar acumulando muertos en su haber.

Hay resistencia. Y esa es una invitación que los habitantes de este país con una grande o mínima cuota de sensibilidad social, no podemos declinar. Medir la dimensión de lo político comienza por aspectos básicos de solidaridad, de sentir que el sufrimiento del otro debe tener un componente del propio.

No es el inmovilismo lo que enseña la más rica tradición histórica del pueblo argentino, o por lo menos de sus minorías intensas, hasta antes de que los medios nos convirtieran en ese deliberado y chirle concepto masificador: “la gente”.

En cualquier caso, lo vergonzante sería asistir a una hipotética confirmación del rumbo de colonización nacional que impulsa el oficialismo, permaneciendo cada uno de nosotros de brazos cruzados o indignándonos con puros… memes creativos.

Por todo ello, viva la solidaridad, vivan las hinchadas del más popular de nuestros deportes que van a bancar a nuestros viejos frente al Congreso de la Nación. Viva el inicio formal de una continuada resistencia in crescendo frente al autoritarismo anclado en la Casa Rosada, que claramente ya no las tiene todas consigo.  

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