Las empresas del sector desarrollan diversas estrategias para posicionar sus productos e influir en ámbitos estatales, productivos y educativos.
Es de destacar que la expansión de la producción agraria en la Argentina se correlaciona con los monocultivos y estos, dado que no reproducen las condiciones de su existencia, demandan cantidades crecientes de plaguicidas a fin de sostener los rendimientos productivos.
En Argentina, los agroquímicos se aprueban en base a investigaciones presentadas por las empresas que los producen y comercializan. Los expedientes de aprobación son confidenciales, aspecto que, si bien protege a las empresas y así les posibilita posicionarse en el mercado, implica una restricción en el acceso a la información para la ciudadanía, máxime cuando se trata de productos químicos.
Las empresas fabricantes de plaguicidas se relacionan de diversas maneras tanto con los tomadores de decisión a nivel nacional como provincial y municipal, con la finalidad de registrar, producir, comercializar y posicionar sus productos. De la misma manera, se vinculan con productores e instituciones educativas.
Muchas de estas acciones pueden ser enmarcadas en la responsabilidad social empresarial y, por lo tanto, pueden vincularse a mantener una imagen de las empresas asociada a la preocupación por las personas, las organizaciones y por el ambiente en general, en un contexto de fuertes críticas a las empresas por su vinculación con los modelos productivos vigentes, con fuerte impacto ambiental y social.
Los principales países de los cuales se importan los plaguicidas son China, India, Estados Unidos y la Unión Europea, además de países latinoamericanos como Chile y Brasil. Por su parte, las exportaciones de plaguicidas poseen una marcada tendencia decreciente. Argentina exporta plaguicidas fundamentalmente a Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay y Chile.
Respecto a las estrategias comunicacionales de las empresas, resulta particularmente interesante analizar sus discursos en relación al rol de los productos que comercializan y su relación con el ambiente. En estos párrafos aparecen varios conceptos que pueden relacionarse con procesos de discusión más amplios y con las estrategias comunicacionales, de posicionamiento y de responsabilidad social de las empresas:
a) La seguridad alimentaria y, desde allí, la contribución de las semillas transgénicas e híbridas y su paquete tecnológico asociado a mitigar, cuando no acabar, con el hambre del mundo. Cabe destacar que se habla de seguridad y no de soberanía, lo cual excluye el derecho de decisión de las comunidades a decidir cómo alimentarse, haciendo énfasis en la producción por sobre los aspectos relacionados con el acceso y la calidad de los alimentos.
b) La necesidad de incrementar la producción, sin atender a la calidad de lo producido, con menos recursos, por ejemplo agua, tierra, etc., lo cual muestra la preocupación, cuanto menos en el discurso, de las empresas respecto de los bienes naturales. Este discurso se relaciona con el de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), puesto de manifiesto en su estrategia de intensificación de la agricultura y en su publicación Ahorrar para crecer.
c) El énfasis en la ciencia para producir conocimientos que pueden transformarse en tecnologías y así resolver situaciones problemáticas que pueden aparecer en la agricultura, aunque también pueden aparecer otras, como la contaminación ambiental.
Por lo general, los discursos, así como sus estrategias y acciones, se enmarcan en una visión relacionada con el incremento de la población y la necesidad de producción de alimentos, para desde allí presentar a los plaguicidas como necesarios e indispensables para cumplir este objetivo.
También se destaca la necesidad de mantener la reputación y el buen nombre de la empresa, en un contexto nacional e internacional en el cual se realizan investigaciones que demuestran la relación existente entre la utilización de los plaguicidas y sus efectos socioambientales, así como las luchas de diversos actores por prohibir o restringir su uso y por deslocalizar la instalación de empresas químicas y semilleras.
También en la actualidad se subraya la intención de modificar la ley de semillas y de promover una nueva ola de transgénicos, denominados eufemísticamente «edición génica», para evitar un mayor control desde el Estado y evitar alertas en los consumidores.
Entre los puntos sobresalientes se pueden mencionar:
- La transparencia y responsabilidad de las empresas.
- El apoyo y cumplimiento de la legislación nacional e internacional destinada a lograr un comercio mundial libre y justo.
- Las negociaciones con funcionarios públicos se realizarán con integridad y de conformidad con las leyes nacionales aplicables, así como con los convenios internacionales.
- La aplicación de normas que protejan al ambiente, garantizando la salud y la seguridad de los empleados y de otros potencialmente afectados por sus actividades.
- La construcción de una cultura que anime a todos los participantes de la empresa a asumir sus propias responsabilidades en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
- Mantener una comunicación abierta sobre las actividades desarrolladas en materia de salud, seguridad y medio ambiente.
- Mantener un diálogo con las partes interesadas en instancias referidas a las actividades de la empresa y su relación con el medio.
- Respetar las normas más estrictas de justicia, honestidad e integridad en los aspectos comerciales.
- Aprobar el otorgamiento de obsequios, servicios y entretenimiento exclusivamente como atenciones comerciales adecuadas y legales.
- Destinar recursos monetarios a donaciones de carácter político de manera acorde con la legislación nacional.
- Reducir al mínimo el impacto ambiental de las actividades desarrolladas, cumpliendo para ello todas las normativas nacionales e internacionales vigentes.
- Compartir los principios de conservación y uso sostenible de la diversidad biológica y de reparto justo y equitativo de los beneficios resultantes de la utilización de los recursos genéticos.
- Contribuir positivamente a las comunidades, generando beneficios económicos, sociales y para la salud, respetando a su vez las costumbres y tradiciones locales.
- Hacer públicos los resultados trascendentes de las tareas de investigación y desarrollo de forma objetiva y precisa.
- Proteger y preservar la confidencialidad de los secretos comerciales de la empresa y también de otras empresas.
- Cumplir toda la legislación, los códigos y las convenciones nacionales e internacionales en materia laboral, comprometiéndose a respetar los principios expuestos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y los principales convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
De la lectura de páginas web y del análisis de publicidad escrita y oral surgen elementos para realizar un examen de los discursos, acciones y objetivos reales de las empresas fabricantes de agroquímicos.
Entran en colisión términos o procesos como «contribuir a la sustentabilidad de la agricultura y al desarrollo de las comunidades rurales», en la medida que investigaciones realizadas en Argentina y en el resto del mundo verifican que la utilización continua de herbicidas e insecticidas ha recreado resistencias en los organismos «blanco» (insectos, hongos y plantas silvestres), lo cual implica una utilización creciente de plaguicidas.
Se trata de intercambiar términos que implican procesos diferentes. Mientras que la «sustentabilidad» hace referencia a recrear condiciones de cultivo que permitan reproducir las condiciones de existencia e independencia de insumos, la agricultura «sostenida» requiere la adopción y aplicación permanente de paquetes tecnológicos.
Se destaca la gran influencia de las empresas químicas en las decisiones tomadas por los poderes públicos, incluso en la redacción de materiales de información relacionados con los convenios internacionales y aun la participación de ex empleados de empresas químicas en el gobierno nacional y en los provinciales. Ex miembros del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, por ejemplo, coordinan actualmente acciones en la cámara de empresas que producen plaguicidas.
Por último, cabe destacar la influencia de las empresas químicas en el sector de la salud, en las universidades y en el desarrollo de tecnologías mediante el aporte económico, la firma de convenios o el desarrollo de investigaciones conjuntas.


